
En este contexto, se considera empresa familiar a aquellas compañías en las que la persona que la fundó o adquirió su capital social posee al menos el 25% de los derechos de voto, ya sea él, ella, sus familiares o sus descendientes.
El estudio, publicado recientemente en la revista Journal of Business Ethics, ha determinado que la predisposición de las empresas familiares por promover políticas ecológicas que disminuyan las emisiones de gases de efecto invernadero es aún mayor cuando los miembros de la familia propietaria están involucrados en el sistema de gobierno de la corporación a través de su participación en el Consejo de Administración.

